La pintura bizantina es la manifestación pictórica del arte bizantino. Como éste, evolucionó a partir del arte paleocristiano y fijó su carácter desde el siglo VI (el de Justiniano I), continuando hasta el fin del Imperio bizantino en el siglo XV, e incluso en la Edad Moderna con la escuela cretense. La mayor parte de la producción pictórica de la primera época se destruyó durante la iconoclasia de los siglos VIII y IX, de modo que sólo han sobrevivido ejemplos en territorios ya no controlados por el imperio bizantino (como Italia o el Próximo Oriente). También la pintura tradicional rusa y de otras naciones eslavas es una prolongación de la bizantina.
La representación pictórica en la cultura bizantina y en la cristiandad oriental ejercía una función particularmente importante, pues se la consideraba materialización de la misma divinidad (revelación de lo divino o teofanía), en algunos casos incluso con la consideración de "realizada por manos no humanas" (acheiropoieta). En la cristiandad occidental esa misma función se reservaba más habitualmente a las reliquias.1
Las principales técnicas de la pintura bizantina fueron el mosaico,2 el temple sobre tabla (iconos), el fresco y la iluminación de manuscritos.
Se distingue la pintura bizantina al mosaico por la riqueza de materiales, con abundancia de oro (mosaicos vítreos y dorados) y fastuosa ornamentación (horror vacui) y la pobreza en el movimiento artístico. Las figuras de los personajes se presentan ordinariamente alargadas, en pie y con los brazos en actitud algo movida o llevando algún objeto. La túnica o vestimenta con que aparecen cubiertas suele ofrecer pliegues rectos y paralelos, casi verticales. Pero el manto o capa los presenta más movidos y se recoge sobre el brazo izquierdo de la figura. El continente de las personas se ostenta siempre majestuoso, tranquilo y honesto; su mirada, de frente o a la derecha del espectador; sus ojos, grandes y abiertos; sus pies, pequeños o estrechos y terminados en punta.
Los elementos decorativos de los cuadros o composiciones consisten de ordinario en perlas, cintas, series de joyas, guirnaldasy grecas sin excluir algunas plantas sueltas como la palmera ni los motivos arquitectónicos. A los lados de las figuras o encima de ellas, se destacan a menudo sobre el fondo de oro inscripciones en sentido vertical u horizontal que fijan el nombre y el significado del personaje o de la escena que se representa. Los asuntos de tales composiciones son generalmente bíblicos, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, además de algunas escenas religiosas de la corte imperial y representaciones de ángeles y santos. Es bastante común en el ábside o en la cúpula de las basílicas de Oriente la figura del Pantokrator (oCristo en Majestad) rodeado de ángeles a imitación del tipo de Santa Sofía de Constantinopla.
El amaneramiento y el convencionalismo de la pintura bizantina que ya desde el principio más o menos la acompañan se hicieron más sensibles en el siglo VIII y llegaron a su apogeo en el XIII por la falta de expresión y el exceso de rigidez y angulosidad que se manifiesta en las figuras. Alguna restauración se vio aparecer en el siglo XIV bajo el imperio de losPaleólogos pero resultó escasa y la decadencia fue completa desde últimos del XVI refugiándose el arte en los monasterios del monte Athos (Grecia) centro artístico de la cristiandad oriental y donde la pintura se convirtió en una industria que seguía fórmulas de receta.
https://es.wikipedia.org/wiki/Pintura_bizantina
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